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ATENCIÓN TEMPRANA

   
 

¿Qué es la atención temprana?

¿Qué objetivos persigue?

¿Cuáles son los signos de alarma?




¿Qué es la atención temprana?

El conjunto de intervenciones, dirigidas a la población infantil de 0-6 años, a la familia y al entorno, que tienen por objetivo dar respuesta lo más pronto posible a las necesidades transitorias o permanentes que presentan los niños con trastornos en su desarrollo o que tienen el riesgo de padecerlos. Estas intervenciones, que deben considerar la globalidad del niño, han de ser planificadas por un equipo de profesionales de orientación interdisciplinar o transdisciplinar. (Libro Blanco, 2000)

¿Qué objetivos persigue?

El principal objetivo es que los niños que presentan trastornos en su desarrollo o tienen riesgo de padecerlos, reciban, siguiendo un modelo que considere los aspectos bio-psico-sociales, todo aquello que desde la vertiente preventiva y asistencial pueda potenciar su capacidad de desarrollo y de bienestar, posibilitando de la forma más completa su integración en el medio familiar, escolar y social, así como su autonomía personal. (Libro Blanco, 2000)


¿Cuáles son los signos de alarma?

Para detectar la presencia de alguna dificultad evolutiva en edades tempranas, pueden ser útiles los siguientes signos de alarma:

De 0 a 3 meses:
No fija su mirada en el rostro del adulto o en los objetos.
No sigue objetos con la mirada.
No reacciona ante los sonidos.
No se tranquiliza al oír la voz de la madre.
No mantiene la cabeza erguida durante varios segundos.
Ausencia de sonrisa ante rostros conocidos.
Irritabilidad persistente sin causa clara.
Dificultades de succión o deglución.
Duerme demasiado o apenas concilia el sueño.

De 3 a 6 meses:
No mantiene la mirada con personas u objetos.
No orienta la mirada hacia voces familiares u otros sonidos.
No emite ningún sonido.
No atiende cuando reclamamos su atención.
No hay sonrisa social.
No se interesa por la entorno.
No controla la cabeza o tiene serias dificultades para ello.
El niño está muy blando o demasiado rígido.
No mantiene las manos completamente abiertas.
No coge objetos, o le cuesta mantenerlos.

A los 9 meses:
No se mantiene sentado.
No intenta ir hacia los objetos para cogerlos.
No emite sílabas ni hace juegos vocálicos.
No comprende el significado de palabras o situaciones familiares.
No muestra interés por las personas u objetos de su entorno.
No distingue a los extraños.
No participa en los juegos familiares típicos: cu-cu, lobitos, palmitas...
No manipula los objetos con mucho interés.
Al ponerlo de pie, no se esfuerza por mantenerse.

A los 12 meses:
No se pone de pie con apoyo.
No utiliza el índice para explorar objetos.
No coge objetos pequeños con el dedo pulgar e índice.
No repite silabas encadenadas: mamama, papapa, tetete…
No imita ningún gesto.
No responde a su nombre.
No señala algo que quiere.

A los 18 meses:
No anda con ayuda o solo.
No comprende órdenes sencillas
No dice palabras con significado.
No señala con el índice para pedir o compartir.
No come alimentos sólidos ni bebe en vaso.

A los 24 meses
No corre ni sube y baja escaleras con ayuda.
No imita actividades cotidianas: dar de comer a la muñeca, conducir un coche...
No dice frases de dos palabras.
No hace garabatos con un lápiz.
No reconoce imágenes familiares.

A los 3 años
No chuta una pelota.
No utiliza un vocabulario amplio.
No utiliza pronombres personales.
No se relaciona con otros niños.
No controla el pipi durante el día.

A los 4 años
No hace preguntas del tipo ¿por qué?
No conoce conceptos básicos como formas, colores, tamaños.
No come solo.

A los 5 años
No salta sobre una pierna.
No habla con fluidez pronunciando todos los fonemas.
No realiza dibujos sencillos.
No participa en juegos de reglas.